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a dictadura de Nicaragua expulsó al sacerdote José Concepción Reyes Mairena, de la Diócesis de León, con lo que ya son 309 los religiosos que han sido forzados a salir del país centroamericano.

“Con esta expulsión suman 309 sacerdotes y monjas que han sido exiliados, expulsados o que no les permiten el ingreso. Más del 95% son nicaragüenses”, explica a ACI Prensa la investigadora en el exilio Martha Patricia Molina.

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Molina es autora del informe Nicaragua: Una Iglesia perseguida que, en su última entrega en agosto de 2025, señala que la dictadura ha perpetrado 1.070 ataques contra la Iglesia Católica y ha prohibido 16.500 procesiones desde 2018, cifras que aumentan cada día más.

La investigadora nicaragüense precisa además que la dictadura de Daniel Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, “en sus peroratas hablan de amor y reconciliación, pero sus obras no son consecuentes con sus palabras. Ellos continúan atacando a la Iglesia Católica”.

El P. Concepción Reyes fue expulsado la semana pasada luego de ser retenido e interrogado por funcionarios de Migración y Extranjería de Nicaragua en el Aeropuerto Internacional de Managua, cuando el sacerdote volvía al país tras haber permanecido dos años en España, según señala el diario nicaragüense Despacho 505.

Un sacerdote de la diócesis de León, no identificado por este medio, dijo que al P. Reyes, que era formador del Seminario Mayor, “lo retuvieron, lo interrogaron sobre su viaje a España y del por qué había regresado al país y tras un largo interrogatorio, no le permitieron el ingreso y lo devolvieron a España”.


Tampoco hubo mediación alguna por parte del Obispo de León, Mons. Sócrates René Sándigo Jirón, el único obispo nicaragüense que en 2021 votó en las elecciones presidenciales en las que Ortega fue reelegido, un proceso que fue calificado como una farsa por observadores internacionales.

ACI Prensa se contactó con la Diócesis de León para consultar sobre el caso del P. Concepción Reyes y, hasta la publicación de este artículo, no ha recibido respuesta.

La dictadura no permite ordenación de nuevos diáconos ni sacerdotes

Molina también alertó que “lo más grave de este asunto es el relevo de aquellos curas que ya no están más en el país, porque la dictadura tampoco está permitiendo nuevas ordenaciones de diáconos y sacerdotes en Jinotega, Matagalpa, Estelí y Siuna”.

Las cuatro diócesis mencionadas por Molina no tienen a sus obispos presentes en Nicaragua. Mons. Carlos Herrera, Obispo de Jinotega y presidente de la conferencia episcopal, fue expulsado del país en noviembre de 2024, tras haber criticado a un alcalde afín a la dictadura que había interrumpido una Misa con música a alto volumen.

Mons. Rolando Álvarez, Obispo de Matagalpa y Administrador Apostólico de Estelí, crítico de la dictadura, fue expulsado a Roma en enero del mismo año; mientras que Mons. Isidoro Mora, Obispo de Siuna, estuvo en el mismo grupo de deportados con Mons. Álvarez.

Estos tres obispos y Mons. Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua que debió salir de Nicaragua en 2019, se han encontrado con el Papa León XIV durante 2025.

Obispo Báez: En los regímenes totalitarios “hay muchas formas con las cuales arrancan la vida y asesinan”

El silencio cómplice también mata. En la vida social, callar y no denunciar la injusticia es matar la dignidad de las personas y la esperanza de los pueblos. Hay muchas formas de matar. En los regímenes totalitarios de nuestros países hay muchas formas con las cuales arrancan la vida y asesinan”, dijo Mons. Silvio Báez en la homilía de la Misa que celebró el 15 de febrero en la iglesia Santa Agatha en Miami.

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El prelado resaltó que “privar de libertad, denigrar con falsedades, tratar con crueldad, son acciones homicidas. Son criminales quienes encarcelan a personas inocentes solo por pensar diferente”.

“También lo son quienes obligan al destierro o privan de la nacionalidad provocando la muerte civil. Es un modo de homicidio y es un delito de lesa humanidad que no prescribe. En las dictaduras como la de mi país, no crean que vamos a olvidar estos crímenes”, destacó.

“Yo soy víctima de la muerte civil, a mí me quitaron la nacionalidad. Es como si no existiera. Y este crimen, como el de los otros nicaragüenses, a los que les han hecho lo mismo, lo van a pagar tarde o temprano”, afirmó el obispo.

“Todos estos son auténticos crímenes —concluyó— y estos actos abominables no son solo caprichos de gente desquiciada y malvada. No son solo irregularidades jurídicas o incumplimiento de normas internacionales. Son auténticos crímenes y quienes los han cometido deberán comparecer ante la justicia tarde o temprano”.

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