La historia de La banda del automóvil gris, el regreso a la novela de Juan José Rodríguez

El escritor mazatleco cuenta una historia que conjuga el crimen, el poder y la memoria
Ríodoce.- Juan José Rodríguez regresa a la novela con una historia que entrelaza crimen, poder y memoria familiar, a partir de una banda real que operó durante la Revolución Mexicana. Sostiene ahí, una mirada al pasado que dialoga con la violencia del presente.
Después de siete años sin publicar un texto extenso, dijo que regresó con una obra densa, ambiciosa y profundamente histórica, gestada entre la investigación de archivos, la memoria familiar y las preguntas éticas del periodismo.
En El inextricable caso de la banda del automóvil gris, se adentra en uno de los episodios más oscuros y menos recordados de la Revolución Mexicana a través de una banda criminal que, bajo el disfraz del poder militar, sembró terror en la capital del país.
Rodríguez explicó que la novela parte de un hecho real: una banda que asaltaba casas de familias acomodadas, vestida con uniformes militares y desplazándose en automóviles modernos para la época. “Robaban casas de ricos, cometieron muchas tropelías y finalmente los fusilaron a todos”, señaló.
El eje narrativo no se queda en el pasado, aclaró el protagonista es un joven que viaja a la Ciudad de México para estudiar y casi por accidente, descubre que su propio abuelo formó parte de ese grupo criminal.
Ese hallazgo personal es el motor de la novela. El personaje investiga, hurga en los silencios familiares y descubre que su linaje estuvo protegido por el poder y la complicidad.
La banda del automóvil gris
“Había de todo en esa banda; fresas, españoles, vagabundos, de la misma manera como pasa ahora”, indicó.
La novela fue escrita, en realidad, antes de la pandemia, gracias a una beca del Sistema Nacional de Creadores, aunque terminó publicándose después.
Rodríguez aprovechó además una coincidencia histórica poderosa; en 2021 se cumplieron 100 años del fusilamiento de los integrantes de esa banda.
Ese aniversario le dio el pretexto perfecto para articular el pasado con el presente. Lo hizo también, desde la mirada de un reportero que investiga los hechos, en una trama cargada de historia, pero también de reflexión ética.
“Es una novela pesada, muy histórica, pero al final es del presente”, argumentó.
Esta novela forma parte de una trilogía sobre el mal en la Revolución. Cada libro aborda una faceta distinta, el mal encarnado en una banda criminal coludida con el gobierno.
Durante el proceso de escritura, Rodríguez se sumergió en archivos y fuentes contradictorias.
Descubrió cómo el jefe de la banda era el general Pablo González, entonces jefe de la policía civil, y amante de Mimí Derba, pionera del cine mexicano, actriz, directora y productora.
“Era una mujer brillantísima, pero su figura fue reducida durante años a papeles secundarios. A mí me interesaba rescatarla”, comentó.
Una novela histórica
Para Rodríguez, la investigación histórica fue exhaustiva.
“Vas al archivo, encuentras información que se contradice, tienes que decidir qué sirve y qué no”, explicó.
Por eso dio la novela a leer a varias personas, incluso a una historiadora española, para ayudarle a darle hilo narrativo a un texto que él mismo reconoce como saturado de historia.
En el centro del libro también está el periodismo, ese oficio que Rodríguez ejerció.
El protagonista, Joel Noriega, es un reportero enfrentado a dilemas éticos muy concretos, hasta dónde investigar, cuándo detenerse, cuándo una nota puede hacerle el trabajo a la policía sin querer. “Quise rescatar ese periodismo que nos tocó vivir, evocando la figura casi desaparecida del editor y del jefe de información, esos filtros humanos que hoy escasean”, detalló.
Sobre su silencio editorial de siete años, Rodríguez detalló que fue por un cambió de editorial, escuchó a su agente y decidió esperar a que pasara la pandemia y se estabilizara la economía.
“Publicar cada año puede ser muy desgastante. Preferí cuidar la distribución y el momento adecuado antes que apresurarse o apostar por premios que, dice sin rodeos, muchas veces están negociados”, mencionó.
Como escritor, confesó que es disciplinado. Para escribir no le falta, aunque trabaja por rachas. Hoy tiene varias novelas guardadas, una de ellas, una gran apuesta ambientada en África, trabajada durante más de una década.
“Cuando ya tienes dos o tres novelas guardadas, te tranquilizas. También he dedicado tiempo a mi familia, a mi hijo y a pensar en mi jubilación”.
Artículo publicado el 8 de febrero de 2026 en la edición 1202 del semanario Ríodoce.
