0 4 min 2 horas

Papa, asomado al balcón de su estudio privado en el Palacio Apostólico | Crédito: Vatican Media

Victoria Cardel/ACI Prensa

Durante el rezo del Ángelus de este domingo, el Papa León XIV instó a rechazar las “ilusiones pasajeras de éxito y de fama” e invitó a seguir el ejemplo de San Juan Bautista que reconoció su “pequeñez” ante Jesús y le dio “espacio a su grandeza”.

Asomado al balcón de su estudio privado en el Palacio Apostólico, el Pontífice dirigió una reflexión centrada en el pasaje del Evangelio de San Juan (cf. Jn 1,29-34), en el que el Bautista reconoce en Jesús al Cordero de Dios: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, recordó.

A continuación, el Papa subrayó que Juan “reconoce en Jesús al Salvador, proclama su divinidad y su misión al pueblo de Israel y luego se aparta, una vez cumplida su tarea”.

Ante los cientos de files congregados en la Plaza de San Pedro, León XIV destacó la actitud de humildad del Bautista, quien, pese a ser una figura muy popular y temida incluso por las autoridades de Jerusalén, no se deja seducir por el prestigio ni por la notoriedad. “Le habría sido fácil aprovecharse de esta fama; en cambio, no cede en absoluto a la tentación del éxito y la popularidad”, afirmó. Por el contrario, “frente a Jesús, reconoce su propia pequeñez y le da espacio a su grandeza”.

A menudo “se le da una importancia excesiva a la visibilidad”

El Papa señaló que este testimonio resulta especialmente actual ya que a menudo “se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas”.

El Santo Padre advirtió que esta dinámica genera “sufrimiento y divisiones” y conduce a “estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes”.

Frente a ello, el Pontífice rechazó lo que denominó “sucedáneos de la felicidad” y recordó que “nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos”.

Dios no viene “para sorprendernos con efectos especiales”

En su meditación, León XIV subrayó que el amor anunciado por Jesús no se manifiesta con gestos espectaculares, sino en la cercanía y la compasión: “Es el de un Dios que aún hoy viene entre nosotros, no para sorprendernos con efectos especiales, sino para compartir nuestro esfuerzo y asumir nuestras cargas”.

Antes de concluir, el Papa exhortó a los fieles a no dejarse distraer por lo superficial y a aprender de San Juan Bautista un estilo de vida marcado por la sencillez y la profundidad espiritual. “No malgastemos tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia”, pidió.

Finalmente, invitó a amar las “cosas sencillas y las palabras sinceras”, a vivir con sobriedad y a reservar cada día “un momento especial” para el silencio, la oración y la escucha.

Deja un comentario