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Mientras en Aguascalientes muchos sentimos que el frío “está más fuerte que nunca” — con mañanas y noches que parecen desafiar al cambio climático y obligan a sacar bufandas y cobertores que no veíamos hasta hace días — México entero está en medio de una ola de frío intensa que ya está dejando huellas profundas en la vida diaria, la economía y los servicios públicos, narran los meteorólogos del país.

❄️ Frío potente y persistente en todo el país

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha advertido que las masas de aire polar asociadas a los frentes fríos 28 y 29 están provocando bajas temperaturas, heladas severas y viento intenso desde el norte hasta el centro y el sureste de la República Mexicana. En zonas serranas de Chihuahua, Durango y Zacatecas se esperan temperaturas mínimas de hasta -10 °C o menos, con heladas que podrían complicar la movilidad y la seguridad de las comunidades rurales.

Además de heladas, se pronostican lluvias fuertes, eventos de “Norte” con rachas de viento de hasta 90 km/h y oleaje elevado en la costa del Istmo y Golfo de Tehuantepec, Veracruz y otras regiones del sur del país.

🌡️ México vs. otros países: contexto global del frío

Mientras en terrenos mexicanos el frío se siente en las calles y en las mañanas, fuera del país también se reportan extremos climáticos.

En Estados Unidos, por ejemplo, el vórtice polar está trayendo olas de frío que hunden temperaturas bajo cero y afectan a decenas de millones de personas, desde las Grandes Planicies hasta el noreste del país, con impactos en transporte y servicios básicos.

En Europa, una ola de frío histórica paralizó partes del continente, colapsando transporte y dejando víctimas, un recordatorio de que el invierno extremo no es un fenómeno aislado sino parte de patrones meteorológicos globales.

🌍 ¿Por qué hace tanto frío este enero?

Especialistas señalan que la interacción entre frentes fríos sucesivos y masas de aire polar provenientes del Ártico, junto con las variaciones propias de la temporada de invierno en el hemisferio norte, está impulsando estas condiciones extremas. Eso significa que no se trata de un solo “día frío”, sino de un patrón que puede persistir varios días o semanas, con impactos sociales, económicos y de salud pública.

📌 Lo que debes saber si vives en Aguascalientes

Aunque aquí no se esperan heladas tan severas como en el norte, las temperaturas nocturnas y matutinas se mantendrán bajas, y el contraste entre día y noche puede hacer que el frío se sienta más intenso de lo normal.
🔹 Abrígate bien si sales temprano
🔹 Evita dejar vehículos expuestos al frío extremo
🔹 Revisa a personas vulnerables como niños y adultos mayores.

En Aguascalientes, el frío ya no es solo una cifra: es una experiencia corporal.
Aunque los reportes oficiales señalan temperaturas cercanas a los 10 grados centígrados, miles de personas en la calle coinciden en lo mismo: “se siente como si estuviéramos a cero”.

No es exageración. Es sensación térmica.

La explicación está en la combinación de factores que se han intensificado en los últimos días:
viento constante, baja humedad, cielo despejado durante la madrugada y masas de aire frío que descienden desde el norte del continente. Esa mezcla provoca que el cuerpo humano pierda calor más rápido y que la percepción real sea varios grados menor a la cifra del termómetro.

Un fenómeno que se repite en todo el país

Lo que ocurre en Aguascalientes no es aislado.
Buena parte de México atraviesa una ola de frío invernal intensa, con temperaturas bajo cero en zonas del norte y heladas en regiones del centro que normalmente no las padecen con tanta frecuencia.

Estados como Chihuahua, Durango, Zacatecas, Estado de México, Puebla y Tlaxcala han reportado madrugadas gélidas, tuberías congeladas, cultivos dañados y comunidades rurales con condiciones cada vez más difíciles.

La diferencia es que en ciudades como Aguascalientes el frío no siempre queda registrado en los extremos del termómetro, pero sí en el cuerpo de la gente.

La calle desmiente al boletín

En paradas de camión, mercados, tianguis y colonias populares, el comentario se repite:

“Dicen que estamos a diez grados… pero se siente como cero”.

Y esa percepción colectiva tiene un fondo real.
Porque el frío no se mide solo en grados, se mide en cómo caminan las personas con los hombros encogidos, en manos entumecidas, en niños con bufanda antes de entrar a la escuela, en adultos mayores que ya no quieren levantarse temprano.

Un invierno que todavía no termina

Meteorólogos advierten que aún faltan varios frentes fríos por ingresar al país, por lo que las madrugadas heladas podrían continuar durante las próximas semanas.
No es un episodio aislado: es parte de un invierno más largo, más irregular y más extremo.

Y mientras el termómetro siga marcando números,
la realidad seguirá midiéndose en algo más simple:
cómo se siente vivirlo en la piel.

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