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Los entrevistados señalan que el ingreso de fuerzas estadounidenses en Caracas, para detener al presidente Nicolás Maduro, podría ser el inicio de operativos similares para capturar a líderes de cárteles de la droga

Ríodoce/Miguel Ángel Vega

La captura de Nicolás Maduro podría ser la primera gran pieza de un rompecabezas que el presidente Donald Trump prepara desde hace meses, e incluiría una posible intervención en México para capturar o liquidar a los líderes de los cárteles, a quienes ha señalado como sus próximos objetivos.

Para periodistas y analistas de seguridad, esa posibilidad toma más fuerza con el ataque a objetivos realizado durante la madrugada de ayer sábado, que concluyó con el arresto y extracción del presidente de Venezuela, y aunque parece una idea lejana, el plan sigue sobre la mesa, y sería parte de una estrategia del presidente estadounidense que ha designado a los cárteles como grupos terroristas, y señalado al fentanilo como un arma de destrucción masiva.

Conocemos los domicilios donde están y estaría dispuesto a lanzar ataques por aire para acabarlos y detener el tráfico de drogas. De hecho, sentiría un gran orgullo hacerlo”, dijo Trump a mediados de noviembre, respecto a la posibilidad de una posible intervención.

La posibilidad adquirió aún más relevancia luego que Trump mencionó que su intención de atacar a los cárteles en su propio territorio seguía en puerta, bajo el argumento de que muchos estadounidenses estaban muriendo a causa del tráfico de fentanilo.

“Algo habrá que hacerse en México. Los cárteles mexicanos son quienes gobiernan México, Sheinbaum no”, señaló Trump en una conferencia desde el complejo Mar-a-Lago, en Florida.

Para el periodista Guillermo Galdós, quien tiene más de 20 años investigando el tráfico de drogas en México y Latinoamérica, la acción estadounidense muestra una determinación total por parte del presidente Trump para, llegado el momento, atacar a los cárteles en su propio territorio.

“Creo que lo que ocurrió en a Venezuela ha sorprendido a más de uno, y que Trump ataque a los cárteles en su propio territorio, es hoy más viable que nunca. Es algo que puede ocurrir, no solo en México, sino en Colombia, Cuba, y otros países de América Latina”, señaló Galdós.

El mismo sentir fue expresado por el periodista sueco Tigran Feiler, quien durante mucho tiempo consideró casi imposible un ataque militar en México contra los cárteles de la droga como una acción sumamente lejana, aunque ahora su visión parece no ser la misma.

“Yo antes pensaba que alguna acción en territorio mexicano era muy improbable por la estrecha relación entre Estados Unidos y México, y por todos los intereses económicos que podían ser afectados con una intervención así, pero después de lo que pasó en Venezuela, ya no descarto el ataque de ciertos objetivos en territorio mexicano”, dijo Feiler.

Mike Vigil, analista de seguridad, consideró por su parte que esa posibilidad es cada vez más cercana, pero que una acción de esa magnitud tendría un impacto severo ante la comunidad internacional, además que México también consideraría una acción de este tipo como una declaratoria de guerra de la que se defendería, lo mismo que harían los cárteles de la droga.

“Un ataque en territorio mexicano sigue siendo difícil, pero con Trump que no está en la totalidad de sus facultades mentales, es posible, y ya no considero que sea imposible, sino que cualquier cosa puede ocurrir”, dijo Vigil.

La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum condenó lo que ocurrió en Venezuela, y junto con otros líderes latinoamericanos lamentaron el ataque y exigieron respeto a las leyes internacionales y la soberanía de Venezuela.

Trump aclaró que la captura de Maduro no era de ninguna manera un mensaje para la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, a quien ha definido como una “amiga” y “una buena mujer”, para después destacar que quien realmente gobierna México son los cárteles.

Maduro traficaba droga con apoyo del Cártel de Sinaloa y los Zetas

De acuerdo a Estados Unidos, desde al menos dos décadas existe una relación directa entre la red de tráfico de drogas de Nicolás Maduro y el Cártel de Sinaloa.

En la acusación de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, donde se acusa a Maduro, su esposa  Cilia Adela Flores Maduro, su hijo Nicolás Ernesto Maduro Guerra, así como a Diosdado Cabello Rondón, Ramón Rodríguez Chacín y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, de los delitos de presunto narcotráfico, terrorismo, conspiración y usos de arma de guerra, se señala la alianza que mantenían con el CDS y otras organizaciones criminales.

El documento señala que Maduro siendo diputado, canciller y posteriormente presidente convirtió a Venezuela en un narco-estado para sostener su red de corrupción militar y política conocida como el Cártel de los Soles, para traficar cocaína, en alianza con organizaciones armadas como las FARC, el ELN, el Cártel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua.

“Nicolás Maduro Moros, y miembros corruptos de su régimen facilitaron la corrupción impulsada por el narcotráfico en toda la región. Los puntos de transbordo en Honduras, Guatemala y México también se basaban en una cultura de corrupción, en la que los traficantes de cocaína que operaban en esos países pagaban una parte de sus ganancias a políticos que los protegían y ayudaban. A su vez, estos políticos utilizaban los pagos generados por la cocaína para mantener y aumentar su poder político”.

Señala que entre 2006 y 2008, cuando se desempeñaba como Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Maduro vendió pasaportes diplomáticos venezolanos a personas que él sabía que eran narcotraficantes para ayudarlos a trasladar el dinero del narcotráfico de México a Venezuela bajo cobertura diplomática.

“En estas ocasiones, Maduro Moros llamaba a la embajada de Venezuela en México para avisar que una misión diplomática llegaría en avión privado. Luego, mientras los narcotraficantes se reunían con el embajador de Venezuela en México bajo los auspicios de una misión diplomática de Maduro Moros, su avión cargaba el dinero del narcotráfico”.

En el expediente judicial se señala además que en 2011 el entonces líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín el Chapo Guzmán, financió laboratorios de cocaína en Colombia, y posteriormente la droga se transportaba a Venezuela bajo la protección de las FARC.

Artículo publicado el 04 de enero de 2026 en la edición 1197 del semanario Ríodoce.

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