Altata, paralizado por la violencia

Con los hechos violentos del 13 de septiembre, la bahía atraviesa una nueva crisis
Altata quedó paralizado, sin turistas, sin servicio de transporte público, los restaurantes vacíos y sus habitantes con miedo, tras la jornada de terror la noche del sábado 13 de septiembre.
El saldo de la noche violenta fue una maestra fallecida víctima inocente, las instalaciones de la sindicatura tiroteadas, un hotel quemado, una caseta de vigilancia baleada y un hombre y una mujer heridos de bala.
De acuerdo con habitantes, la tarde transcurría con tranquilidad y por el malecón paseaban algunas personas hasta que comenzaron a sonar las balas cuando hombres armados llegaron a las instalaciones de la sindicatura y empezaron a disparar contra la fachada.
El inmueble está ubicado en la entrada del poblado y a unos metros se encuentra una base provisional de la Secretaría de Marina y más adelante el edificio de la capitanía de puerto, también de la Semar.
A pesar de la cercanía con los marinos, dicen habitantes, los sicarios duraron más de cinco minutos tirando balazos a las instalaciones de la sindicatura.
Sobre el malecón, las personas que paseaban corrieron a refugiarse y las calles quedaron completamente solas y así continuaron los días siguientes.
En Isla Cortés, los balazos fueron hacia la caseta de vigilancia donde un hombre que trabajaba ahí y una mujer quedaron lesionados.
La maestra Jesamel Rodríguez, su esposo y sus dos hijas menores de dos años, circulaban en un vehículo rumbo a la caseta de vigilancia de Isla Cortés y unos metros antes de llegar los hombres armados les dispararon.
Una de las balas alcanzó el rostro de la maestra y quedó muerta en el asiento del copiloto, mientras que su esposo y sus hijas resultaron ilesos.
El grupo armando también quemó y tiroteó el hotel Gran Altata Resort, ubicado también en Isla Cortés, y en el que no había huéspedes ni trabajadores debido a que hace varios meses ya lo habían vandalizado y quedó abandonado.
Desde la noche del sábado Altata quedó paralizado. Los días siguientes no hubo visitantes y las rutas de camiones fueron suspendidas.
Natalia Hernández, propietaria del restaurante Long Beach, dijo que el domingo 14 solo atendieron dos mesas y eran personas que al parecer ya estaban en la bahía desde antes de la noche violenta.
Comentó que durante todo el domingo no hubo visitantes y en los días siguientes no tuvieron un solo cliente, ni el martes 16 que era día festivo.
Mencionó que el turismo en Altata empezaba a recuperarse, pero después del sábado se volvió a caer.
“Ya andábamos como en un 40, un 50 por ciento de mesas, después de que implementaron este programa de Ruta Segura y por el verano nos funcionó un poquito y cuando había estos eventos de ciclistas, que había como acompañamiento de seguridad”, dijo.
Detalló que tras los hechos violentos las ventas vuelven a estar en cero, como cuando empezó la pugna en septiembre.
Señaló que Altata había estado relativamente tranquilo porque no se habían presentado situaciones como la del sábado.
“Nosotros la verdad que estábamos a gusto, no vendiendo de la manera que vendíamos, no, porque no hemos vuelto a las ventas de 2024 antes de este tema, no, no había pasado nada, todavía este sábado un cliente me preguntó sí podía ir y le dije: está tranquilo, puedes venir, ¿y qué pasó unas horas más tarde? pum, todo eso”, dijo.
Manifestó que la vida en Altata está trastocada desde que empezó la pugna y ahora, un año después, hay más incertidumbre que antes.
Lamentó que los comerciantes están hasta el “cuello de deudas”, ya que han tenido que pedir créditos para subsistir y tienen deudas de agua y luz que no han podido pagar.
“Ahorita estamos en la lona, estamos peor, yo creo, que en este mismo tiempo el año pasado; entonces, que volteen para acá, directamente el gobernador, necesitamos y confiamos en que la paz se alcance en algún momento, y que podamos salir y recuperarnos, pero necesitamos que nos abrace esa seguridad de nuevo. Necesitamos realmente que la ciudadanía confíe, pero para confiar necesitamos que se vea en las calles, en el trayecto, la seguridad”, expresó.
En el municipio en los últimos meses los homicidios han tenido repunte, después de que se habían mantenido con una incidencia baja desde septiembre del año pasado.
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado, entre septiembre y diciembre de 2024 en Navolato se cometieron 24 asesinatos, en enero y febrero de este año fueron tres cada mes, en marzo subieron a ocho, en abril a nueve, en mayo bajaron a seis, pero en junio se dispararon a 20 y en julio a 23.
En julio, tras una serie de enfrentamientos y el alza en los homicidios, anunciaron el reforzamiento de la seguridad con 200 elementos de la Secretaría de Marina.
A pesar de la presencia del personal de la Semar, Altata vivió una noche violenta el sábado 13 de septiembre y la noche del 15, hombres armados quemaron las instalaciones del hipódromo El Fresno, ubicado en la carretera Culiacán-Navolato, en el ejido Convención de Aguascalientes.
Por la ola de violencia, el cabildo del municipio suspendió la celebración popular del Grito de Independencia y solo hubo un evento cívico breve y sin público.
