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LANZHOU, 25 agosto, 2025 (Xinhua) — Imagen de archivo sin fechar tomada por Lang Wenrui de un leopardo de las nieves en la Reserva Natural Nacional de la Montaña Qilian, en la provincia de Gansu, en el noroeste de China. Lang, un empleado de 50 años de edad de la oficina de ecología y medio ambiente del distrito autónomo de la etnia yugur de Su’nan, en la provincia de Gansu, lleva más de una década documentando la fauna de las montañas Qilian. (Xinhua)

Redacción/objetivo7

En las cumbres heladas de Asia Central habita uno de los felinos más enigmáticos del planeta: el leopardo de las nieves (Panthera uncia). Conocido como “el fantasma de las montañas” por su capacidad de permanecer invisible entre las rocas nevadas, este depredador se encuentra hoy en una batalla silenciosa contra la extinción.

Un depredador adaptado al Himalaya

El leopardo de las nieves se extiende por 12 países —entre ellos China, Nepal, India, Mongolia, Afganistán y Rusia— en un rango de altitud que va de los 3,000 a los 5,500 metros. Su grueso pelaje, de tonos grises y blanquecinos, le permite soportar temperaturas que caen por debajo de los –30 °C. Su larga cola, que puede medir hasta un metro, le sirve como abrigo improvisado y como timón en sus saltos espectaculares, capaces de cubrir 15 metros de un solo impulso.

Cifras alarmantes

De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la población mundial de leopardos de las nieves se estima entre 4,000 y 6,500 ejemplares silvestres, una cifra que se mantiene estable pero precaria. El organismo mantiene la especie en la categoría de Vulnerable desde 2017, tras haber pasado décadas en el rango de “En Peligro de Extinción”.

Sin embargo, organizaciones especializadas advierten que el conteo es aproximado, ya que el comportamiento elusivo del felino dificulta los censos. “Ver un leopardo de las nieves en su hábitat natural es tan improbable que incluso científicos dedicados pasan años sin lograrlo”, explica la fundación Snow Leopard Trust.

Las amenazas

Las principales amenazas contra este felino provienen de la caza furtiva por su piel y huesos, del conflicto con pastores locales que lo perciben como enemigo del ganado, y de la pérdida de hábitat debido a la expansión de carreteras, minería y proyectos turísticos en zonas montañosas.

El cambio climático añade un factor de riesgo creciente: al modificar el ecosistema de alta montaña, reduce las poblaciones de presas naturales como el íbice o la cabra azul, obligando al leopardo a acercarse más a zonas humanas.

Conservación en marcha

A pesar del panorama, existen esfuerzos notables de conservación. Programas de colaboración con comunidades de pastores en Mongolia, Nepal y Kirguistán buscan reemplazar la caza del felino por incentivos económicos ligados al ecoturismo y la venta de lana sustentable.

En India y China se han instalado cámaras trampa que no solo han permitido identificar ejemplares, sino también educar a las comunidades sobre la importancia del depredador como regulador del ecosistema.

El Día Internacional del Leopardo de las Nieves, instaurado en 2013 y conmemorado cada 23 de octubre, busca visibilizar la necesidad de proteger a este símbolo de las montañas sagradas de Asia.

El desafío pendiente

El leopardo de las nieves encarna la fragilidad de los ecosistemas de altura y el dilema entre desarrollo humano y conservación. Su supervivencia dependerá de mantener el equilibrio entre las comunidades que habitan las cordilleras y este felino, cuyo silencio y discreción lo han convertido en mito.

“Si perdemos al leopardo de las nieves, no solo desaparece un animal majestuoso, sino también la salud de un ecosistema entero”, advierten los expertos.

El fantasma de las montañas aún camina sobre las cumbres del Himalaya. La pregunta es si seguirá allí para las próximas generaciones.

LANZHOU, 25 agosto, 2025 (Xinhua) — Imagen de archivo sin fechar tomada por Lang Wenrui de un leopardo de las nieves en la Reserva Natural Nacional de la Montaña Qilian, en la provincia de Gansu, en el noroeste de China. Lang, un empleado de 50 años de edad de la oficina de ecología y medio ambiente del distrito autónomo de la etnia yugur de Su’nan, en la provincia de Gansu, lleva más de una década documentando la fauna de las montañas Qilian. (Xinhua)