Chicomoztoc. Foto: Cuauhtémoc Villegas Durán.
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XIV

El lugar de las siete cuevas

caption id=”attachment_54533″ align=”aligncenter” width=”1840″]Chicomoztoc. Foto: Cuauhtémoc Villegas Durán. Chicomoztoc. Foto: Cuauhtémoc Villegas Durán.[/caption]

Cuauhtémoc Villegas Durán

Villanueva, Zacatecas.- Magia y brujería se unen en Chicomoztoc, El lugar de las siete cuevas, pero es más impresionante, la forma en que vivian los habitantes de ese lugar, entre decenas o cientos de huesos humanos y cráneos, decorando las pequeñas habitaciones que hacían las veces de casa: colgados sus enemigos abatidos, según ,la recreación en el museo de sitio, era mácabra su forma de vida como no se vé ni en las películas de indigenas.

De este lugar, ubicado en el norte de México, partió la peregrinación de indígenas que terminó en la fundación de México-Tenochtitlán, la gran nación azteca, que junto a los mayas y los incas son las más importantes y comparables a naciones como Egipto o China en grandeza y magia.

Fue el padre Francisco Javier Clavijero quien hizo esta afirmación sobre lo descrito por Fray Bernandino de Sahagún sobre esa peregrinación.

En épocas más modernas, arqueólogos y especialistas coinciden en un supuesto parecido arquitectónico de Tenochtitlán que habría sido heredado de la experiencia de Chicomoztoc. Existe una maqueta de una de las piramedes de Tenochtitlán a muchos kilómetros del edificio, está tallado en una piedra.

La Quemada está al norte del cañon de Juchipila y, en toda esta zona de cientos de kilómetros cuadrados, existen pinturas prehispánicas, ezculturas de los primeros tiempos de todos los tamaños, incluidas las monumentales, petróglifos y obras de otras técnicas practicamente desconocidas para el común de las personas, incluso las cultas.